Hispaniae Descriptio

En la Divina Comedia, España está citada varias veces. Algunas Dante la cita, o cita localidades españolas, solo como referencia geográfica, como cuando Ulises describe su viaje de acercamiento a las Columnas de Ércules diciendo que ha costeado España y Marruecos y que ha visto Sevilla a su derecha y Ceuta a su izquierda (Inf. XXVI, 103-104, 110-111):

L’un lito e l’altro vidi infin la Spagna,
fin nel Morrocco […],
da la man destra mi lasciai Sibilia,
da l’altra già m’avea lasciata Setta.

He aquí los mismos versos en la traducción española de Ángel Crespo:

Una costa y la otra vi hasta España
y Marruecos […],
Sevilla a mi derecha se quedaba
y Ceuta al otro lado se veía.

Otras veces, Dante cita localidades españolas en el ámbito de perífrasis astronómicas más o menos complejas, como cuando Virgilio, para informar a Dante de que son las seis de la mañana, le dice que ya la luna acaricia el horizonte y va a ponerse bajo el mar de Sevilla (Inf. XX, 124-126):

[…] già tiene ’l confine
d’amendue li emisperi e tocca l’onda
sotto Sobilia [….].

He aquí los mismos versos en la traducción española de Ángel Crespo:

[…] brilla
entre ambos hemisferios y la onda
toca algo más abajo de Sevilla.

Pero obviamente no faltan, en la Divina Comedia, referencias a personajes y hechos relacionados con la realidad española y sus vicisitudes políticas y culturales.

Así, en el Canto XII del Paraíso, en ocasión del encuentro de Dante y Beatriz con los sabios espíritus beatos del cielo del Sol, encontramos el largo y apasionado panegírico de Santo Domingo de Guzmán pronunciado por el franciscano Buenaventura de Fidanza. Aquí Dante recuerda el burgo español donde nació Santo Domingo: Caleruega, un pequeño pueblo de las cercanías de Burgos, cuyo nombre el Poeta italianiza en Calaroga. Para definir mejor su posición, Dante se extiende brevemente en una descripción geográfica de ese burgo, situado en aquella parte de la península ibérica donde surge el céfiro, viento de primavera que despierta la vegetación en toda Europa, no lejos de la costa atlántica, tras cuyas ondas el sol se esconde al final de su largo viaje diurno.

Dante precisa también que Caleruega está en el territorio dominado por el rey de Castilla, en cuyo escudo aparecen dos castillos y dos leones: en el lado izquierdo del escudo el león subyace al castillo, mientras a la izquierda el castillo está sometido por el león.

A continuación vemos los versos relativos (Paraíso, XII, 46-57) en la lengua original y en la traducción española de Ángel Crespo. Más abajo se muestra una imagen de Caleruega y la imagen del escudo del rey de Castilla.

In quella parte ove surge ad aprire
Zefiro dolce le novelle fronde
di che si vede Europa rivestire,
non molto lungi al percuoter de l’onde
dietro a le quali, per la lunga foga,
lo sol talvolta ad ogne uom si nasconde,
siede la fortunata Calaroga
sotto la protezion del grande scudo
in che soggiace il leone e soggioga:
dentro vi nacque l’amoroso drudo
de la fede cristiana, il santo atleta
benigno a’ suoi e a’ nemici crudo; 

Y donde se alza el céfiro que, blando,
hace abrirse y crecer las nuevas frondas
con las que Europa vase engalanando,
no muy lejos del golpe de las ondas
a las que el sol, tras larga fuga, llega
y esconde en ellas sus guedejas blondas,
se encuentra la dichosa Caleruega
bajo la protección del gran escudo
en que el mismo león manda y se pliega.
Nació allí el que se ató con fuerte nudo
de amor al cristianismo, el santo atleta
dulce a los suyos y al contrario crudo.

Caleruega - Statua di S. Domenico

Dante no profesaba una gran consideración por el rey de Castilla de su tiempo, Fernando IV, subido al trono en 1295 a la edad de nueve años bajo la regencia de su madre María de Molina. De hecho, Fernando IV es uno de los dieciséis reyes cristianos europeos incluídos por Dante (sin un motivo específico) en la severa invectiva del Águila celeste, quizás simplemente porque este soberano castellano, declarado mayor de edad a quince años, había reinado bajo el ala protectora de su enérgica madre y había muerto prematuramente sin tener tiempo de cumplir azañas de relieve.

Estos son los versos de Dante que se refieren al rey Fernando IV de Castilla (Par. XIX, 124-126):

Che poran dir li Perse a’ vostri regi,
come vedranno quel volume aperto
nel qual si scrivon tutti suoi dispregi?
………………
Vedrassi la lussuria e ‘l viver molle
di quel di Spagna […],
che mai valor non conobbe né volle.

Y estos son los mismos versos en la traducción española de Ángel Crespo:

¿Cuál vuestros reyes han de ser juzgados
Por los persas, al ver el libro abierto
En que están sus desprecios apuntados?
………………
Veráse en la lujuria, muellemente,
al de España […],
que no supo ni quiso ser valiente.

Fernando IV - Grabado del siglo XIX

En los tiempos de Dante, el territorio de la actual España estaba dividido en varios reinos independientes entre sí (Castilla, Navarra y Aragón, este último incluía también Cataluña), mientras la parte meridional estaba aún en manos árabes (reino de Granada). Pues bien, entre los monarcas ibéricos de su tiempo, el único apreciado por el poeta como un buen soberano fue Teobaldo II (1238-1270), rey de Navarra, que entre otras cosas había jurado una legislación (Fuero general de Navarra) muy avanzada para la época.

Dante se refiere indirectamente al rey Teobaldo II cuando llega al anillo infernal donde los estafadores, es decir los funcionarios públicos corruptos, descuentan su pena sumergidos en brea hirviente. Aquí Ciampolo de Navarra, uno de estos condenados, habla con Dante y le refiere que, cuando estaba al sevicio del “buen rey” Teobaldo II, cumplió actos de estafa para mayor daño del soberano (Inf. XXII, 52-54):

Poi fui famiglia del buon re Tebaldo;
quivi mi misi a far baratteria,
di ch’io rendo ragione in questo caldo.

He aquí los mismos versos en la traducción española de Ángel Crespo:

Después fui familiar del rey Tebaldo:
allí me puse a hacer baratería
y por eso me encuentro en este caldo.

Teobaldo II di Navarra - dipinto di Francisco Mendoza

Navarra proporciona a Dante la ocasión para lanzar una de sus estocadas al rey de Francia de su tiempo, Felipe el hermoso, que el poeta detestaba cordialmente. De nuevo Dante utiliza la severa invectiva del Águila celeste, donde espera que Navarra sepa usar como arma de defensa los montes que le rodean, es decir los Pirineos, para evitar la anexión a Francia, fuertemente deseada por el odiado Felipe (Par., XIX, 142-144):

[…] beata Navarra,
se s’armasse del monte che la fascia!

He aquí los mismos versos en la traducción española de Ángel Crespo:

Feliz serás, […]
Navarra,
si te armas con el monte Pirineo.

Moneda de Teobaldo II de Navarra

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La primera traducción de la Divina Comedia en español se debe a un noble castellano del siglo XV: Enrique de Villena, conocido también como Enrique de Aragón (1384-1434). Se trata de una traducción en prosa terminada en 1428, que ha sido imprimida solo en 1974 en Salamanca, y cuyo manuscrito – conservado en Madrid en la Biblioteca Nacional de España – ha sido digitalizado y puesto a disposición en red (hacer clic aquí): el manuscrito contiene en el centro de cada página el texto original de Dante, mientras la traducción en castellano aparece en los márgenes.

Reproducimos aquí la primera hoja del manuscrito con el inicio del poema y, más abajo, el detalle de los primeros seis tercetos del Infierno traducidos por Enrique de Villena, como aparecen en el manuscrito, con a lado el texto correspondiente publicado en la edición de Salamanca de 1974.

Enrique de Villena, Incipit dell'Inferno, ms del 1428

Enrique de Villena, le prime sei terzine dell'Inferno, ms del 1428Enrique de Villena, le prime sei terzine dell'Inferno, ediz. 1974

Mientras Enrique de Villena trabajaba en Castilla a su traducción en prosa del poema dantesco, en Cataluña hacía otro tanto – pero al catalán – Andreu Febrer (1375-1440), diplomático y poeta nacido en Vic. La suya es una traducción en tercetos encadenados y fue terminada en 1429, es decir solo un año más tarde de su, digamos, “homólogo” castellano. Ha llegado hasta nosotros en un único manuscrito conservado en Madrid en la Biblioteca del Escorial. Fue imprimida en Barcelona solo en 1878 y, una segunda vez, en 1974.

Reproducimos aquí la portada del manuscrito de la traducción de Andreu Febrer y, más abajo, el detalle de los primeros seis tercetos del Infierno como aparecen en el mismo manuscrito: el primer terceto en la parte baja de la portada y los cinco más contenidos en la segunda hoja. A lado de esta imagen reproducimos el texto de los seis tercetos, publicado en la edición barcelonesa de 1974.

Febrer - manoscritto 1429 - 1

Andreu Febrer, Incipit dell'Inferno, ms 1429Andreu Febrer, Incipit dell'Inferno, ediz. 1974

Cattedrale di Vic - Catalogna

Así pues, gracias a Enrique de Villena y Andreu Febrer, España se clasifica como el primer país del mundo que posee la traducción de la Divina Comedia en un lengua nacional (más aún, en dos lenguas nacionales: la castellana y la catalana). Además, la catalana ha sido la primera lengua nacional que puede presumir de una traducción completa del poema de Dante en versos, e incluso, en la misma métrica – tercetos encadenados – del original.

Pero España posee una ulterior primacia dantesca: en 1515 se imprime en Burgos la traducción castellana en versos del Infierno, por Pedro Fernández de Villegas (1453-1536), un humanista y eclesiástico, archidiácono de la Catedral de Burgos, que en aquella ciudad había nacido. Así pues, la traducción del Infierno de Villegas es, en absoluto, la primera que en todo el mundo ha sido publicada con imprenta.

En la edición de Burgos los versos están acompañados por un largo comentario, tomado en parte del de Cristoforo Landino, publicado en Florencia en 1481. La métrica empleada por Villegas es la copla de arte mayor (ABBAACCA), estrofa preferida por muchos poetas españoles del Siglo de Oro.

La edición de 1515 es prácticamente imposible de hallar en el mercado de antigüedades y es difícil de encontrar también en las bibliotecas. Se conserva un único ejemplar en la Biblioteca pública de Burgos, donde ha sido digitalizado y puesto a disposición en red (hacer clic aquí). Esta traducción del Infierno fue publicada de nuevo en Madrid en 1868, libre del largo comentario, y también esta ha sido digitalizada y puesta a disposición en red por la Biblioteca Nacional de España (hacer clic aquí).

Pedro Fernández de Villegas, incipit del Infierno, 1515

Burgos en el siglo XVI - Georg Braun

Otras muchas traducciones en español, tanto en prosa como en verso, han sido publicadas desde mitad del siglo XIX en adelante. Algunas de ellas han sido presentadas en este sitio web (hacer clic aquí). Otras serán presentadas en futuro. Nosotros de Dantepoliglotta consideramos que la traducción en español de la Divina Comedia más bella es aquella en tercetos encadenados del poeta y crítico literario Ángel Crespo (1926-1995), publicada en Barcelona en tres volúmenes en 1973, 1976 y 1977 respectivamente.

Angel Crespo a Firenze

Cristina Gimeno ha prestado su voz a Francesca da Rimini y ha leido los versos relativos (Infierno, Canto V, 88-142) en la traducción española de Ángel Crespo.

Para escuchar esta lectura, hacer clic aquí abajo:

Para leer los versos mientras se escucha la lectura, hacer clic aquí y accionar la conexión audio desde la página del texto.

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Pedro Reula Baquero ha prestado su voz a Ulises y ha leido los versos relativos (Infierno, Canto XXVI, 90-142) en la traducción española de Ángel Crespo.

Para escuchar esta lectura, hacer clic aquí abajo:

Para leer los versos mientras se escucha la lectur, hacer clic aquí y accionar la conexión audio desde la página del texto.

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Old Spain

La Divina Comedia ha sido traducida también al vascuence (hacer clic aquí) y al gallego (hacer clic aquí)